Gorila
En 1958 se inició la Publicación de Hazañas Bélicas, serie especial, donde el prolífico guionista de temas bélicos Eugenio Sotillos y el famoso ilustrador Alan Doyer, concibieron el personaje de un capitán al que llamaron Johnny Comando. Su compañero era un soldado pequeño y regordete, llamado Bolita, con el que viviría aventuras impregnadas de humor. Los autores tuvieron la feliz idea de introducir un nuevo personaje, corpulento y socarrón, al que pusieron el nombre de Gorila.
Fue tan buena la acogida que Gorila desplazó a Bolita convirtiéndose en compañero de Johnny. Su ingenio y sus divertidas ocurrencias llegaban a arrancar la sonrisa del lector. Las historias de Johnny Comando y Gorila, normalmente, siempre contenían una enseñanza, bien fuera una moraleja o de tipo histórico, por lo que continuaba con la costumbre de aquellos años de que todo fuera educativo para los chicos. Además la violencia no se prodiga en esta serie más de lo justo, como sería de esperar. Es quizás una de las series más entrañables de los años 60.
Gorila era un militar del ejército de los Estados Unidos corpulento y bonachón. Durante la serie irá ascendiendo en su carrera militar, empieza como simple recluta y terminará como Capitán. Su amigo es Johnny Comando, los dos están bajo las ordenes del capitán John Latimer y acompañado de su compañero John T. Smith “Gorila”, vivirán la misiones más increíbles
La novela gráfica para adultos, que leímos todos los niños de los años 60. Porque este tipo de publicaciones, también, pasaron por las manos de todos aquellos que eramos niños en esa década. Los títulos y los temas fueron muy variados, destacamos las publicaciones de espionaje, bélicas, ciencia ficción, Oeste o de terror. La "Editorial Toray" de Barcelona editó: Hurón, Espionaje, Brigada Criminal, Hazañas bélicas, Gorila (cambia de formato) y Robot 76. La barcelonesa Ediciones Vértice publicó Zarpa de Acero y Galaxia.
La Novela Gráfica aparece en España en 1965 y llegaría hasta los años 70, manteniendo este mismo formato (15x20,5). Su precio era de 8, 10 y 12 pesetas. Este tipo de tebeos, una vez leídos, se podían cambiar en el kiosco por una módica cantidad de dinero, por otra novela de características similares.






