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Corín Tellado

Ha publicado unos 4.000 títulos, ha vendido más de 400.000.000 de ejemplares de sus novelas y ha sido traducida a varios idiomas. No en vano figura en el Libro Guiness de los Records 1994 (edición española) como la más vendida en lengua castellana. CORÍN TELLADO
A lo largo de su dilatada carrera literaria -56 años desde que publicó su primera novela el 12 de octubre de 1946-, Corín Tellado ha publicado unos 4.000 títulos, ha vendido más de 400.000.000 de ejemplares de sus novelas y ha sido traducida a varios idiomas. No en vano figura en el Libro Guiness de los Records 1994 (edición española) como la más vendida en lengua castellana. Mario Vargas Llosa opina: "La vasta producción de Corín Tellado quedará como muestra de un fenómeno sociocultural". Y eso es lo que no se puede negar a esta autora: su condición de fenómeno sociológico, más allá de sus modas, culturas y los momentos históricos que atraviesan sus numerosas/os lectoras/es.
Los argumentos de Corín Tellado nunca se desarrollan en escenarios románticos, exóticos o históricos, sino todo lo contrario: tienen lugar en una época actual. Cada una de sus novelas es el reflejo de la realidad inmediata que nos rodea, de las costumbres al uso -"Recuerdo que a José Luis Garci le hacía mucha gracia que mis protagonistas tuvieran coche, que mis mujeres condujesen en una época en que en España la costumbre todavía no estaba extendida". Corín Tellado ha sido pionera, tanto en su forma de vivir como en la de enfocar su trabajo.
Casada cumplidos los 30, en una época en que las mujeres solían hacerlo entorno a los 20 -cuanto antes mejor, porque ése era todo su horizonte y había que asegurarse el pan-, cuando en 1962 (y con dos hijos de apenas uno y dos años de edad) se separó de su marido. No es que el divorcio no existiera, es que no había ni pensamiento de que algún día pudiera llegar a existir, y el asunto era motivo de escándalo y marginación.
Apenas tenía 20 años cuando comenzó a publicar y no tardó mucho en ganarse muy bien la vida, en tener éxito y manejar dinero. Y todo eso en una época en la que la mujer todavía no era considerada como miembro de pleno derecho en el club de las personas con inquietudes civiles y laborales. Si difícil era, para una mujer, conseguir un trabajo "propio de su sexo", como peluquera, modista o dependienta, e incluso secretaria, maestra o enfermera, muchísimo más lo era aspirar no sólo a escribir, ni siquiera a publicar, sino a vivir de ello. Excepciones ha habido, desde luego (Cabrera Infante compara a Corín Tellado con sor Juana Inés de la Cruz), pero escribir era un oficio reservado a los hombres. "¡Qué sabrán ellas de economía política o trabajos intelectuales!", se decía, incluso para referirse a la literatura sentimental, terreno que, desde siempre, ha estado asociado a lo femenino. Vázquez Figueroa dice: "Corín es la lectura obligada para acceder a otras lecturas. Una lectura agradable y fácil que hace al lector buscar después otras novelas". Corín no está de acuerdo.
Trabajadora infatigable, pues desde entonces hasta ahora no ha dejado de escribir a diario, excepto en raras y muy puntuales ocasiones, no es de extrañar que las protagonistas de Corín Tellado dejaran muy pronto de preocuparse sólo del amor, el marido, los hijos y el hogar. Llama la atención que las insufle de valor, coraje y valentía.
Las mujeres que Corín Tellado dibuja no se amilanan ante las rupturas, aunque la mayor parte de sus novelas acaben en boda, exigencia y limitación del género que cultiva. La censura y el editor así lo marcaban. "Recuerdo una novela en que dejé al protagonista ciego. El editor me la devolvió con una carta en la que pedía: "¡opéralo!". Y lo operé, claro. En cuanto a mi estilo, fue la censura quien lo perfiló. Algunas novelas venían con tantos subrayados que apenas quedaba letra en negro. Me enseñaron a insinuar, a sugerir más que a mostrar".
Naturalmente que esto ha cambiado, aunque el género continúe imponiendo su marchamo. En las nuevas novelas de Corín, en las que están escritas hoy para un público de hoy, se nota un nuevo aliento, más acorde con los tiempos. Tienen otra vitalidad, otro atrevimiento y la misma valentía de siempre.