Calcomanías
Se vendían en kioscos, librerías y papelerías y fueron el precedente de las pegatinas. Las calcomanías fueron muy populares en los años sesenta, tan populares que hubo empresas que sólo se dedicaron a editar este producto como las barcelonesas "Ortega Calcomanías, Calcomanías Internacionales y la valenciana Julma".
Las calcomanías servían para todo: decorar cuadernos, bloc de anillas, cajas de madera, libros, cerámica, muebles etc. También se solían poner en los azulejos de la cocina; entrañables aquellas calcomanías de frutas, y animales domésticos que con un poquito de agua las humedecíamos y después las alisábamos con el papel desprendido.
También nos las colocábamos en brazos y manos, pero éstas solían salir en los chicles Bazooka (como las de los escudos de equipos de fútbol) y otras golosinas.
Las calcomanías educativas tuvieron un notable éxito: las del cuerpo humano, animales vertebrados etc. Otras eran destinadas al bricolaje de coches, barcos y trenes en miniatura.
Las series eran interminables de banderas de países, razas, coches, naves espaciales, muñecas, flores y muchas más. las repetidas se cambiaban en el colegio o con otros amigos y amigas del barrio.
Un recuerdo entrañable que hará las delicias de todos aquellos que fuimos niños en los años 60 y principios de los 70.






