Autocross
Juguete fabricado por la empresa catalana Congost en la segunda mitad de los años 70, consistía en un circuito de medio metro de diámetro con caminos que se cruzaban y por el cual un coche que aparentaba un buggy circulaba entre curvas y baches. El panel tenía un volante para el manejo del coche y de un cambio de marchas que daba más o menos velocidad. Para encender el juego se utilizaban unas llaves que le daban al juego cierto aire molón. El circuito estaba decorado con árboles de quita y pon. Era un juego al cual se le podía calificar de hermano limitado de los Scalextric.





